Torniquete

El torniquete, por influencia de las películas es uno de los recursos que más se conocen para parar las hemorragias. Lo cierto que su efectividad es clara, pero sus efectos adversos son cuanto menos preocupantes. El torniquete está indicado únicamente en tres casos muy específicos. Se acabó la frase de muchas películas: "Te haré un torniquete, tranquilo".

Los casos en los que se debe aplicar un torniquete son:

  • Como último paso del control de hemorragias: Así es, para controlar una hemorragia primero debemos comprimir la zona con apósitos estériles. Si la hemorragia se prolonga, se deberá añadir más apósitos.  Nunca retirar los apósitos empapados ya que dificultaremos así la  coagulación de la sangre. El segundo paso del control de hemorragias es la elevación del miembro. Elevaremos el miembro para con la fuerza de la gravedad, disminuir el caudal de sangre que vaya al miembro. Como tercer paso de control de hemorragias comprimiremos el  punto anterial superior donde se está produciendo la hemorragia. Y sólo como último recurso aplicaremos un torniquete.
  • Amputaciones: El torniquete se aplica inmediatamente en caso que la víctima haya sufrido una amputación.
  • Aplastamientos: El aplastamiento es una circunstancia un tanto extraña  ya que debido al trauma se generan una serie de toxinas que con el circuito de retorno sanguíneo pueden entrar al cuerpo sano y producir graves daños. Por ello se recomienda realizar un torniquete para evitar esta circunstancia.

Tras la aplicación de un torniquete como cuarto paso del control de hemorragias se debe anotar la hora en que se ha realizado y aflojar cada 15-20 minutos aproximadamente para evitar la pérdida del miembro. La realización del torniquete es sencilla. Primeramente debemos con un trozo de cuerda, un pañuelo o cualquier otro utensilio, rodear el miembro en cuestión donde se va a realizar, por encima de la hemorragia. Una vez se ha rodeado, se hace un nudo ajustando al miembro. Posteriormente, con un bolígrafo o un palo se pasa por debajo del pañuelo o cuerda y se empeiza a girar para aumentar la presión del torniquete. Una vez disminuya el caudal de la hemorragia, un extremo del palo lo volveremos a insertar dentro del pañuelo para fijarlo y ya está realizado el torniquete. Recuerda aflojarlo cada 15-20 minutos para evitar la pérdida del miembro.


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